25_07_2007 / 09:53 pm

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No había podido escribir sobre esto, pero me pongo al día. Para hacerla corta: El Gobierno firmó con la multinacional Microsoft Corporation un “acuerdo” tecnológico vergonzoso que ha hecho estallar la web con protestas. Todas absolutamente fundadas.

FayerWayer
lo explica así:

“El científico Carlos Moffat y el periodista Christian Leal lograron poner sus manos sobre un documento firmado el 9 de Mayo de este año entre el Ministro de Economía, Alejandro Ferreiro y Craig Mundie, Chief Research and Strategy Officer de Microsoft Corporation. El documento, titulado “Acuerdo Marco de Colaboración entre Gobierno de Chile y Microsoft Corporation” está escrito enteramente como un contrato legal aunque constituye un acuerdo de “colaboración voluntaria del Gobierno de Chile y de Microsoft en la concreción de los objetivos”. En resumen, presenta el plan por parte de Microsoft para introducir sus tentáculos en todos los rincones del aparato público, y el Ministro de Economía lo firma dichoso”.

Como les decía, los detalles del acuerdo son escalofriantes (por favor tómense un minuto para conocerlos).

Pero los ciudadanos digitales no se han quedado con los brazos cruzados y rápidamente mi amigo personal Tomás Pollak se puso el traje de “padre fundador” y creó el Movimiento de Liberación Digital, que prendió en entusiasmo y apoyo como si le echaran parafina.

Te invito a que apoyes la causa y firmes el libro de rechazo a esta medida. También que colabores con la difusión de esta información entre tus familiares, amigos o compañeros de trabajo.

En palabras de Tomás:

“Es intolerable ver cómo el Gobierno insiste en tomar la ruta errónea en materia de tecnología. Decisiones sesgadas, desinformadas, y absolutamente parciales —en las cuales sólo se ven representados los intereses de empresas del sector privado, por cierto— que no dejan otra opción más que tomar cartas al asunto. Como ciudadanos, es nuestro deber exigir que las autoridades tomen decisiones serias e informadas; decisiones que efectivamente apunten a mejorar la situación digital de nuestra población, así como la economía de nuestro país. No lo contrario”.

20_04_2007 / 09:12 pm

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Me cansé. ¡Estoy chato! Esta situación es insostenible. Es que si seguimos así este país -Chile- no tiene ningún “futuro esplendor”, ni nada parecido. Vamos derechito al abismo, a que nos trague la mediocridad reinante en el barrio. Esto es típico del socialismo que nos gobierna, de esta mezcolanza de pensamientos pequeños que se hace llamar Concertación y que ha dedicado sus esfuerzos a succionar la teta del Estado y apernarse en el poder. ¿Jaguares? Déjeme reírme… o llorar de pena.

Hoy fue un mal día. Llevo meses tratando de inicial formalmente mi negocio, la empresa que formé junto con mis dos socios y que, a pesar de la dificultad que significa partir sin tener un peso, ya está viendo la luz. Hoy era el día final. Hoy me timbraban las facturas y se acababa toda esta sarta de trámites y papeleos burocráticos. Ahí estaba yo, a las 10 de la mañana entrando al Servicio de Impuestos Internos con mi carpeta de documentos.

Cuento corto. A las 12.30, dejé la oficina del “más moderno servicio del estado” igual como entré: Sin facturas timbradas. Pasé por cinco funcionarios distintos para que después de dos horas y media uno me digiera que “a su juicio” el contrato de servicios que me pedían como requisito (¡sí, me exigían un contrato firmado con un cliente antes de permitirme funcionar formalmente como empresa!) no detallaba correctamente el servicio a prestar. “Vuelva el lunes a primera hora”. Media vuelta y pa` la casa.

Estimados lectores… llevo meses haciendo trámites para formar esta empresa y cada día que pasa el Estado de Chile me la hace más difícil. Es que aquí no es como en Nueva Zelanda o Canadá, dónde bastan dos días, sí sólo dos días y una ventanilla para que te transformes en un emprendedor. No señores, esto es Chile el país más moderno de Latinoamérica, el menos malo entre los más malos del mundo. Con eso basta para nuestras autoridades. Un aplauso para ellas.

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28_03_2007 / 07:30 pm

Siéntate cómodo y tomate algunos minutos para trasladarte imaginariamente a un salón de conferencias en algún país de Europa o Asia. Bien, ahora eres un empresario extranjero que ha ido a escuchar sobre las bondades que te ofrece un largo y angosto país llamado Chile, para invertir tu dinero.

En la sala se encuentran varios inversionistas y las principales autoridades de ese país. El canciller chileno (un tipo canoso, bajo y con cara de simpático) acaba de recitar el clásico discurso de cortesía (o correcta diplomacia). “Mmm… Chile. He escuchado acerca de esta nación en el último tiempo. Tienen una Presidenta mujer”, comenta en voz baja alguien sentado atrás tuyo.

¡Atención! Se acaban de apagar las luces de la sala y se enciende un proyector. Una voz anuncia que se exhibirá un video sobre Chile hecho especialmente para los invitados. Está empezando. “Chile, un encuentro cercano” se lee en la pantalla… (Dale, puedes ponerle Play)

¿Ya lo viste? Ahora, mira por la ventana. ¿Vez esa masa de gente que lleva varios minutos esperando una micro en un paradero a medio construir? Bienvenido de vuelta… ya estas nuevamente en casa.

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